No me preguntes porqué me agarro de las pequeñas cosas que me da la vida para escribir.
Pero últimamente las cosas aparecen solas, y aparecen de la mejor forma posible.
Haciéndome sonreír, buscando que me escabulle en una esquina mirando el techo pensando una y otra vez lo que pasó ese día.
Pero el día se pone negro, cuando recuerdo que lo anterior se está borrando, que esa persona que tenía desapareció hace rato, que ya no está más, que ahora la suplanta otra, y que una nueva historia quiere asomarse, con una nueva persona, alguien que quiere cambiar mi humor para bien otra vez. Pero el miedo siempre está mordiendo los tobillos de todos, y hoy en día, los míos.
Pero no me quiero adelantar a los hechos, pero vivo enamorada del día a día. Lo disfruto a mi manera, con cada detalle, ese detalle hace más inolvidable a la persona, pero hacen vibrar hasta la última célula de mi cuerpo. Después es cuando quiero llorar, porque no logro olvidar lo, pero todo pasa, más con amor y tiempo.
Mis brazos erizados de alegría lo demuestran todo. Mi cuerpo está a un compás de felicidad que ni yo puedo entender, no me importa que pasó ayer, no te preocupes por eso, pienso disfrutar el hoy. Todo lo que pasó pienso hacerle oídos sordos y prestarle más atención al mañana.
Ojalá no me equivoque eligiendo nuevamente, aunque tengo muchos años más para darme la cabeza contra la pared, pero me gustaría que el próximo fuera real y toque lentamente cada rincón de mi corazón para curarlo con la magia del amor.
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