miércoles, 24 de julio de 2013

Realidad.

Debo confesarte que extraño sentir mariposas en el estomago y los nervios diarios antes de vernos, arreglarme para que me vieras linda, recordar cada palabra y cada gesto antes de dormir, leer entre líneas cada conversación, las locuras por amor, las llamadas y tus visitas diarias, las idas al cine y nuestras caminatas largas, los sueños compartidos, las afirmaciones y negativas, los abrazos y los besos, las miradas y sonrisas, las invitaciones y tus rechazos, las caricias tiernas o apasionadas, los susurros y los gritos, mis confesiones y tus secretos inconfesables, tus mentiras y mi sinceridad, nuestros deseos reprimidos, los momentos a solas y nuestras primeras veces, los chismes de la gente envidiosa, el defenderte a toda costa, las lagrimas después de cada pelea y el vacio, los gritos, empujones y las malas palabras, mi eterna fidelidad, nuestras reconciliaciones, tu realidad que termino con mi cuento de hadas.

No te extraño a ti, extraño amar y creerme amada por alguien a quien pensaba conocer, pero que jamás conocí del todo, extraño las veces que me dijiste que me amabas mientras yo lo dejaba todo por estar contigo, el festejar tus triunfos, los retos cada vez que salía en tu defensa y los problemas en que me metí por acompañarte en las buenas y en las malas, mi soledad en los momentos más difíciles, imaginarme una vida juntos y quedarme fuera de tus planes, el sentirme utilizada y también usarte , saber que me oías pero jamás me escuchabas, saber que yo era toda tuya y tú eras mío.

Hoy sólo eres un recuerdo de ese viernes, de esas palabras y esa fiesta extraña, parte del beso que sirvió como declaración y respuesta, iniciador de la conversación que me abrió los ojos a la realidad, víctima de un final infeliz. Seguimos caminos distintos y nuestras vidas ya no encajaron, nos volvimos un claro ejemplo de la inexperiencia. Crecimos y maduramos, perdimos la costumbre de estar juntos, abandonamos nuestro amor-odio al cual llamábamos noviazgo.

Eres parte de un pasado que se hace presente y hoy sólo somos protagonistas de nuestros buenos y malos recuerdos.

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