miércoles, 30 de enero de 2013

201



-Y es ahí, cuando me levanto a la mañana y realmente veo el sol.
Si. Mi sol es él.
Siempre radiante, feliz y sin problemas. Un beso de desayuno y me vuelve a abrazar.
Eso es lo más rico de las mañanas, sus caricias.


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